Ha llegado a ser evidente que nada en arte es evidente.
T. Adorno.
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lunes, 4 de diciembre de 2017

Sobre la prueba escrita de mañana.

Un saludo chicos. Supongo que ya os habréis comunicado vía whattsapp lo que os he comentado a alguno de vosotros esta mañana a propósito del examen:

- Dos imágenes de arte, una de las comentadas por mi y otra de las que no... A realizar las dos (4 puntos).
- Una de las cinco preguntas de los contenidos de arte griego y de arte romano que llevamos (3 puntos).
- Cuatro conceptos para seleccionar una opción correcta entre tres variables (2 puntos).
- Una pregunta corta sobre los contenidos que no entran en la EvAU (1 punto).


Os dejo a continuación las siete imágenes que faltan. Algunas con una breve ficha técnica om descripción que nos puede ayudar. Ánimo!!

 




martes, 28 de noviembre de 2017

Comentario EvAU: EL DORÍFORO.


La imagen objeto de comentario es una representación escultórica exenta o de bulto redondo,  tallada en mármol. En realidad es copia romana de un original griego realizado en bronce a la cera perdida.  Por sus rasgos formales es característica de la estatuaria griega de la época clásica, que se desarrolla entre los siglos V y IV aC.
Representa a un atleta desnudo, siguiendo la tradición de los kuroi, portando la lanza –el dory o dorius- sobre el hombro izquierdo y en actitud de caminar lentamente. Se trata de una obra abierta y dinámica, concebida todavía para ser vista de frente aunque con diferentes planos de representación que rompen con la rigidez y simetría predominantes durante la época arcaica. Así, el cuerpo se encuentra en un perfecto equilibrio de opuestos –vivo e inestable- entre las partes más tensas: la pierna de apoyo y el brazo con el que sujeta la jabalina, y las más relajadas, la pierna que inicia la marcha y el brazo que cuelga sobre la cadera. Esta composición dibuja en toda la figura un movimiento contenido y sinuoso, el “contrapposto”, que ejemplifica el ideal de armonía clásico: la serenidad espiritual del ethos y el dinamismo físico de quien pretende hacer del espacio circundante un elemento más de la representación escultórica.  
La representación del atleta es paradigma del ideal de belleza griego expresado en el cuerpo masculino desnudo y en la plasmación de la anatomía perfecta que se confirmará durante el clasicismo pleno. “El hombre es la medida de todas las cosas” –había proclamado el sofista Protágoras- y la principal referencia del arte.  El modo de expresarlo será a través de un naturalismo idealizado en consonancia con los planteamientos platónicos de medida y proporción.
La imagen que comentamos es concretamente una reproducción romana del célebre Doríforo (el portador de lanza) de Policleto, vaciado en bronce hacia -445, antes de que Policleto se trasladase desde su Argos natal hasta Atenas. Junto a Mirón y Fidias, este escultor supone la culminación de la escultura clásica griega del siglo V aC., y ésta es, sin lugar a dudas, su principal obra.
Con el Doríforo, Policleto trató de plasmar la imagen idealizada del hombre a partir de un conjunto de reglas matemáticas que tenían como propósito conseguir la perfecta armonía entre las partes y el todo (symmetria). Para ello escribió un tratado artístico, el Canon, que debía ser ejemplificado mediante la estatua que nos ocupa.  Partiendo de un elemento base, la falange del dedo, construía el resto de las partes del cuerpo de acuerdo con un principio de proporcionalidad matemático. La cabeza, esférica para significar la perfección de la razón (logos), era el elemento que determinaba la altura ideal de la imagen siguiendo una relación de 1 a 7. La obsesión por construir a belleza perfecta llega hasta tal extremo que pueden establecerse criterios geométricos en la solución de muchas de las partes del cuerpo, además de un estudio anatómico tendente a la diartrosis, la exageración antinatural de los músculos del torso.
 Se desconoce el propósito final de la escultura aunque es muy probable que se tratase de una representación de Aquiles destinada a ser expuesta en la propia Argos. Ya en Atenas e influido por el ambiente de la capital del Ática realizará el Diadúmeno, donde mantiene las características anteriores acentuando la suavidad de las formas y el movimiento de la estatua.
En la actualidad se conocen unas setenta réplicas del Doríforo. La que vemos en la fotografía es la conservada en el Museo de Nápoles, una de las que mejor se aproximarían al original griego. Está realizada en mármol de Luni y mide 2,10m. aproximadamente.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Comentario EvAU: El auriga de Delfos.



La imagen que vamos a comentar es una representación escultórica de bulto redondo,  vaciada en bronce. Posee un carácter votivo y por sus rasgos formales podemos adscribirla al periodo preclásico o estilo severo de la antigua Grecia característico del primer tercio del siglo V aC.
La obra formaría parte de un grupo escultórico compuesto por el auriga, que vemos en la imagen, montado sobre un carro de cuatro caballos y un ayudante –tal vez un esclavo- que los sujeta. Eso fijaría la obra en su momento y explicaría algunos detalles de la imagen, que se muestra al espectador todavía un tanto rígida y con una evidente desproporción de las piernas respecto al resto del cuerpo. A pesar de ello, hay un esfuerzo más que notable por abandonar la tradición arcaica, que nos sitúa en el umbral del clasicismo. Compositivamente se advierte el deseo de abandonar la frontalidad y la simetría tradicionales. El sutil contraposto que dibuja la posición de los pies respecto a la cabeza, los brazos proyectados hacia el carruaje que rompen el espacio anterior, el preciso modelado de la túnica de lana –cuyos pliegues verticales han sido comparados con las acanaladuras de un fuste- y, muy especialmente, el tratamiento naturalista de la cabeza y las facciones del rostro así lo atestiguan. Además, se trata de una obra de enorme complejidad técnica, con distintas partes fundidas por separado, aplicaciones de otros metales, como la plata de la diadema o el cobre de los labios, e incrustaciones de pasta vítrea en los ojos.   
Nos encontramos ante una estatua de evidente calidad y muy original, pues se aleja de las representaciones de atletas derivadas de los Kuroi arcaicos y tampoco cultiva el desnudo masculino, ni el interés por la anatomía característicos del periodo. El Auriga de Delfos conmemora la victoria ecuestre que el príncipe Polizalo de Gela (hermano menor del tirano Hieron I de Siracusa) alcanzó en los Juegos Píticos de 474 aC., celebrados en el santuario de Delfos en honor al dios Apolo. El momento representado es el instante en el que el mozo frena la cuadriga tras atravesar la línea de meta como vencedor o tal vez el de la lenta procesión ceremonial de la victoria. Sea cual fuere la situación, el rostro del Auriga demuestra una serena concentración, expresión del ethos y la contención del periodo severo, caracterizado por la reflexión y la introspección del arte tras las Guerras Médicas. Es manifestación de la areté, la virtud, de quien disfruta de la victoria desde la contención, la nobleza y la dignidad humanas. En este sentido, algunos autores han significado la esfericidad del cráneo del auriga como algo no gratuito sino identificativa de la geometrización perfecta, de la excelencia que caracterizada la estatuaria clásica tendente a la perfección de hombre que ha de estar regida por el logos, es decir, por la cabeza.

Desconocemos si el personaje representado es el propio Polizalo o probablemente la figura genérica de un joven profesional de las carreras. Pero lo cierto es que sus facciones, trabajadas con un minucioso acabado a cincel, pasan por ser de un maestro o de un taller excepcionales. Tal vez por ello y por proceder del sur de Italia, sin más fundamento, se ha relacionado la escultura con el Pitágoras de Regio del que hablan las fuentes literarias como uno de los más reputados de la primera mitad del siglo V. Otros autores manejan el nombre de Onatas de Egina u otros...
A este mismo periodo y en este estilo heroico de monumentalidad contenida nos encontramos con obras tan significativas como el Poseidón del cabo Artemisión o las esculturas de los frontones del templo de Zeus en Olimpia.


domingo, 26 de noviembre de 2017

Comentario EvAU: El Discóbolo de Mirón.




La imagen que comento a continuación es una representación escultórica exenta o de bulto redondo,  tallada en mármol. En realidad es copia romana sobre un original griego realizado en bronce a la cera perdida.  Por sus rasgos formales es característica de la estatuaria griega de la época clásica, que se desarrolla entre los siglos V y IV aC.
Se trata de una obra abierta y dinámica, concebida todavía para ser vista de frente aunque con una multiplicidad de planos, como corresponde al tema representado, que rompen de esta forma con la rigidez que había dominado durante toda la época arcaica. La imagen nos muestra un atleta en plena competición, en el instante previo a iniciar el giro para lanzar el disco que porta en su mano derecha. El artista ha sabido plasmar con enorme precisión un tiempo sintético, congelado, en el que pasado y futuro confluyen en una secuencia simétrica llamada rythmos, plena de armonía y equilibrio en relación con una visión pitagórica (matemática) del arte. De hecho, la composición es plenamente geométrica y fruto de un concienzudo estudio. Dos grandes arcos de círculo –el que forman los brazos y el que va desde la cabeza hasta la rodilla derecha- se entrecruzan en el centro. Además, un zig-zag ascendente parece fijar el círculo en un equilibrio inestable de gran dinamismo, como corrobora la posición de los pies, que nos invita a girar con la escultura y acentúa su tridimensionalidad.  
La representación del atleta deriva de los antiguos Kuroi de época arcaica y es paradigma del ideal de belleza griego expresado en el cuerpo masculino desnudo y en la plasmación de la anatomía perfecta que se confirmará durante el clasicismo pleno. “El hombre es la medida de todas las cosas” –había proclamado el sofista Protágoras- y la principal referencia del arte.  El modo de expresarlo será a través de un naturalismo idealizado en consonancia con los ideales platónicos de medida y proporción.
La imagen que comentamos es concretamente una reproducción tardía –conservada en el Museo nacional romano- del célebre Discóbolo de Mirón, vaciado en bronce hacia -450. Este escultor es considerado un puente entre la estatuaria severa y el clasicismo pleno, y junto a Policleto y Fidias la culminación de la escultura griega del siglo V aC. Ésta es, sin lugar a dudas, la principal de sus obras y tan original que explicaría la falta de discípulos posteriores.

Se desconoce el propósito de la escultura, quizá para honrar a un atleta en una calle o plaza pública de Atenas, o tal vez pudo formar parte de la serie de figuras de vencedores del pentatlón para el santuario de Delfos, de la que nos habla Plinio. Sea como fuere, el Discóbolo es una obra única en el mundo clásico por su dinamismo y originalidad, y por ello fue muy admirada y comentada en la Antigüedad. Fruto de esta admiración es la gran cantidad de copias romanas que se conservan. Desde entonces se ha insistido en el contraste entre la acción del cuerpo y la inexpresividad del rostro, que algunos autores remiten a una reminiscencia del periodo severo y para otros es sólo el deseo de prescindir de lo anecdótico con el fin de centrar la atención del espectador en el dinamismo corporal.   

Comentario EvAU: La Dama de Auxerre.


La imagen que voy a comentar es una representación escultórica de bulto redondo,  tallada en piedra caliza y originalmente pintada, aunque en la actualidad haya perdido la policromía. Por sus rasgos formales es característica de la estatuaria griega de la época arcaica, que se desarrolla entre los siglos VII y VI aC.
Se trata de una escultura tipo bloque, de formas muy cerradas y compactas, tan solo alteradas por el brazo derecho que se recoge sobre el vientre y el pecho. A pesar de ser una imagen exenta, presenta una acusada frontalidad y un marcado hieratismo, que nos remite a influencias del mundo egipcio. El rostro posee unas facciones esterotipadas: el pelo geometrizado y sobre los hombros, los ojos almendrados, los pómulos prominentes, la sonrisa arcaica y la barbilla saliente. El resto del cuerpo es así mismo muy volumétrico y se muestra vestido, en tanto que con el ropaje se expresaba la belleza femenina y se utilizaba como elemento dinamizador. Está compuesto por formas triangular en el torso y cilíndrica en las piernas que recuerda al tronco con que estarían realizadas las primitivas esculturas de madera (xoana).
Nos encontramos ante una imagen del tipo korai, muy primitiva, de las denominadas dedálicas, por creerse realizadas por el mítico escultor cretense Dédalo a comienzos de la época arcaica. El significado de este tipo de obras –propias del arcaísmo- nos es desconocido. Genéricamente se interpretan como una  idealización de la juventud, que podría  identificarse con imágenes votivas o representaciones de sacerdotisas asociadas a un santuario o simplemente como imágenes funerarias. En el caso que nos ocupa, la posición del brazo sobre el vientre ha dado lugar a interpretaciones sobre la fecundidad que la vincularían con ritos más antiguos.

En concreto se trata de la Dama de Auxerre, una estatua de pequeño formato, 65cm, realizada a mediados del siglo VII aC. y conservada en el Museo del Louvre. Su nombre deriva del hecho de haberse conservado en la citada ciudad francesa tras ser adquirida como atrezo por uno de los directivos del teatro de la misma en Creta.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Comentario Evau: Altar de Zeus en Pérgamo.




Imagen de una arquitectura religiosa, de apariencia centralizada y realizada en sillería de mármol –a hueso y grapada- siguiendo modelos constructivos adintelados. Es propia del periodo helenístico del arte griego que se desarrolla en el Mediterráneo central y oriental desde fines del siglo IV hasta mediados del II aC.

Como advertimos en la clasificación, se trata de un edificio sagrado muy singular; elevado por un crepidoma de triple escalón -sostenido por enorme pódium- sobre el que monta una estoa columnada en forma de U invertida (de orden jónico con arquitrabe trifacetado, cornisa taqueada y acróteras en los vértices exteriores de la techumbre) que daría acceso a un patio abierto donde se dispondría el ara destinada a la llama sagrada. Las dos alas laterales enmarcan la subida al edificio a través de una gran escalinata que se derrama por los laterales del edificio con cuatro peldaños hasta rodearlo por completo.
Esta tipología constructiva podría tener sus precedentes en los altares de cenizas dedicados a Zeus (como el de Olimpia) que son reinterpretados aquí con el sentido teatral y barroquizante propio del helenismo. Así, la parte esencial del edificio pasa a ser el podio y no la fachada, como demuestra –además de sus dimensiones- el hecho de desplazar el friso escultórico a la zona inferior del mismo, donde se representan escenas de la batalla entre dioses y gigantes. De este modo, se produce un contraste de espacios muy característico de la época. El exterior, dominado por los poderosos relieves, es dinámico y exaltado, e implica al espectador en su ascenso al altar a través del abrazo simbólico que le procura el edificio. El interior es abierto y espaciado siguiendo el ritmo del peristilo, sosegado y equilibrado, como expresión de la divinidad triunfante. El orden, que caracteriza la sensibilidad clásica, ha sido alterado por una poética de extremos. El ethos y la areté pitagórica dan paso al pathos, subversivo, irreflexivo e inestable de la Grecia helenística.
El Altar de Zeus en Pérgamo fue construido durante el reinado de Eumenes II a partir de 181 aC.  Responde al monumentalismo y la grandiosidad con que los monarcas de los reinos alejandrinos dotaron a sus edificaciones, a mayor gloria de su poder y su fama, tal y como queda reflejado por el relieve de la Gigantomaquia. De forma terrible se expresa la conmoción cósmica que supuso el enfrentamiento entre la racionalidad del Olimpo y las fuerzas del caos, identificados respectivamente con la corte pergámica (los atalos) y sus enemigos (los galos). El edificio mismo es el escenario de la batalla. Al exterior caótico sucede el interior ordenado que resulta del final del conflicto. La llama eterna garantiza la victoria y la paz en la figura del soberano, Eumenes, el nuevo Zeus.

Su planta es un cuadrángulo de 36x34 metros aproximadamente y se encuentra parcialmente reconstruido en el Museo de Pérgamo en Berlín.

Comentario Evau: El Erecteion.




La imagen que comentamos es una arquitectura de tipo adintelado, de carácter religioso y realizada en sillería de mármol pentélico dispuesta a hueso y trabada con grapas metálicas. Es característica de la Grecia clásica, que se desarrolla entre durante los siglos V y IV aC..
Por su plano en planta advertimos un templo muy singular, con tres cellas otras tantas fachadas. La que nos ocupa, orientada hacia el Este, es de orden jónico montado sobre un crepidoma típico de tres escalones –compuesto de estereóbato y estilóbato- sobre el que montan columnas con basa ática (dos toros con escocia en medio), fuste acanalado y capitel  de volutas enfrentadas; el entablamento presenta un arquitrabe trifacetado (con tres platabandas), un friso decorado con relieve corrido y una cornisa sobresaliente que protege los anteriores de las inclemencias meteorológicas al tiempo que sustenta un tejado a dos aguas con frontón triangular –hoy perdido- y tímpano decorado con esculturas alegóricas. Por el número de columnas en fachada es hexástila (con seis columnas) y daría acceso a la cella principal, consagrada a la “Atenea polias” (Atenea ciudadana),  patrona de Atenas. La fachada norte, también jónica presenta un pórtico tetrástilo de acceso a un corredor iluminado por una celosía lateral que nos conduce a sendas pequeñas cellas, dedicadas en este caso a dioses menores de la ciudad de Atenas: Poseidón-Erecteo y Cecrops, considerados como los primeros reyes míticos de la ciudad. En el lado sur, frente al Partenón se abre el célebre balcón de las cariátides, donde las columnas han sido sustituidas por esculturas femeninas debidas probablemente al genio de Alcamenes, discípulo de Fidias.
El Erecteion, templo que comentamos, fue el último de los construidos en el recinto de la Acrópolis entre -421 y -406. Ha sido atribuido a Mnésikles por lo delicado de su estilo y la complejidad de sus niveles, que debían salvar distintas alturas para adaptarse a un terreno sagrado que no se podía modificar: la fuente de Poseidón y el olivo de Atenea, y en el que se debían custodiar las principales reliquias de la ciudad. Como en el caso de Atenea Niké, el orden jónico volvía a salir al exterior, pero aquí en su forma definitiva, con unas proporciones más esbeltas que anticipan las formas más delicadas del siglo –IV.
 El templo era el edificio más emblemático de la Grecia clásica, pues la religión constituía uno de los pilares básicos de la conciencia cultural helena. Su función difiere bastante de los edificios religiosos actuales, ya que no se entendía como un lugar de reunión u oración, sino como el recinto depositario de la escultura y la llama del dios a quien se consagraba. Los fieles acudían en procesión periódicamente a realizar sus ofrendas, que eran recibidas por las sacerdotisas cuidadoras del templo en el exterior del mismo y allí tenían lugar las ceremonias litúrgicas. Es por eso que su emplazamiento coincide con lugares emblemáticos desde el punto de vista histórico o paisajístico y que se encontraban casi siempre dentro de un espacio sacralizado mayor, denominado témenos.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Comentario Evau: TEMPLO DE ATENEA NIKÉ.




La imagen que comentamos es una arquitectura de tipo adintelado, de carácter religioso y realizada en sillería de mármol pentélico dispuesta a hueso y trabada con grapas metálicas. Es característica de la Grecia antigua, cuya cultura se desarrolló a lo largo del primer milenio aC. (s. –IX a -II aproximadamente).
Se trata de un templo de orden jónico montado sobre un crepidoma de cuatro escalones –para realzar la posición del monumento- sobre el que montan columnas con basa ática (compuesta por sendos toros con escocia en medio), fuste acanalado y capitel  de volutas enfrentadas; el entablamento presenta un arquitrabe trifacetado (con tres platabandas), un friso decorado con relieve corrido y una cornisa sobresaliente que protege los anteriores de las inclemencias meteorológicas al tiempo que sustenta un tejado a dos aguas en cuyas fachadas principales se desarrollaría un frontón triangular –hoy parcialmente perdido- con un tímpano decorado con esculturas alegóricas. Tipológicamente, por el número de columnas en fachada, es tetrástilo (con cuatro columnas) y, por la disposición de las mismas, anfipróstilo, es decir, con sendos pórticos en sus fachadas menores. La estructura de este tipo de edificios se sistematizó ya desde época arcaica, teniendo su precedente más inmediato en el mégaron micénico, una construcción que hacía las veces de recinto donde se administraba el poder civil y religioso. Estaba constituido por un recinto rectangular denominado naos o cella, en uno de cuyos laterales menores –situado hacia el este- se abría el pórtico de acceso o pronaos, tal y como ocurre en el ejemplo que comentamos.
El templo era el edificio más emblemático de la Grecia clásica, pues la religión constituía uno de los pilares básicos de la conciencia cultural helena. Su función difiere bastante de los edificios religiosos actuales, ya que no se entendía como un lugar de reunión u oración, sino como el recinto depositario de la escultura y la llama del dios a quien se consagraba. Los fieles acudían en procesión periódicamente a realizar sus ofrendas, que eran recibidas por las sacerdotisas cuidadoras del templo en el exterior del mismo y allí tenían lugar las ceremonias litúrgicas. Es por eso que su emplazamiento coincide con lugares emblemáticos desde el punto de vista histórico o paisajístico y que se encontraban casi siempre dentro de un espacio sacralizado mayor, denominado témenos.

La fotografía nos muestra el pequeño templo de Atenea Nike o Atenea Victoriosa, que corona el acceso a la acrópolis de Atenas en su lado sur. Fue proyectado por Calícrates al mismo tiempo que el Partenón, hacia el año 449 aC., coincidiendo con la Paz de Calias, y respondía también al programa de reconstrucción de la acrópolis ateniense tras las destrucciones llevadas a cabo por los persas. Se trata por tanto de una obra de exaltación patriótica por la victoria en las Guerras Médicas. Sin embargo, sus obras se vieron postergadas por la construcción de otras mayores y su ejecución comenzó en -421, tras la firma de la Paz de Nicias que ponía fin a la primera fase de la Guerra del Peloponeso. Quizá por ello se instaló en su diminuta cella una victoria sin alas (Niké áptera), para que ésta no se escapase nunca de Atenas. 

sábado, 11 de noviembre de 2017

Comentario Evau: EL PARTENÓN DE ATENAS.

Fachada occidental (acceso al opistodomos)

Fachada oriental (acceso a la cella).


La imagen que comentamos es una arquitectura de tipo adintelado y planta longitudinal; de carácter religioso y realizada en sillería de mármol pentélico dispuesta a hueso y trabada con grapas metálicas. Es característica de la Grecia antigua, cuya cultura se desarrolló a lo largo del primer milenio aC. (s. –IX a -II aproximadamente).
Se trata de un templo de orden dórico, con columnas sin basa, fuste estriado y capitel con ábaco y equino; el entablamento presenta un arquitrabe liso y un friso dividido en metopas y triglifos, protegidos por una cornisa que sustenta un tejado a dos aguas en cuya fachada principal se desarrolla un frontón triangular cuyo tímpano está decorado con esculturas alegóricas. Tipológicamente, por el número de columnas en fachada, es octástilo (ocho columnas) y, por la disposición de las mismas, períptero (su perímetro está rodeado por una fila de columnas).La estructura de este tipo de edificios se sistematizó ya desde época arcaica, teniendo su precedente más inmediato en el mégaron micénico, una construcción que hacía las veces de recinto donde se administraba el poder civil y religioso. Estaba constituido por un recinto rectangular denominado naos o cella, en uno de cuyos laterales menores –situado hacia el este- se abría el pórtico de acceso o pronaos. Con el tiempo se fueron añadiendo estancias interiores como el opistodomos, lugar donde se custodiaba el tesoro del templo, y columnas al exterior, hasta rodear completamente el perímetro de la cella.
El templo era el edificio más emblemático de la Grecia clásica, pues la religión constituía uno de los pilares básicos de la conciencia cultural helena. Su función difiere bastante de los edificios religiosos actuales, ya que no se entendía como un lugar de reunión u oración, sino como el recinto depositario de la escultura y la llama del dios a quien se consagraba. Los fieles acudían en procesión periódicamente a realizar sus ofrendas, que eran recibidas por las sacerdotisas cuidadoras del templo en el exterior del mismo y allí tenían lugar las ceremonias litúrgicas. Es por eso que su emplazamiento coincide con lugares emblemáticos desde el punto de vista histórico o paisajístico y que se encontraban casi siempre dentro de un espacio sacralizado mayor, denominado témenos.
La fotografía nos muestra el Partenón de Atenas, el templo más célebre de la cultura clásica, consagrado a la Atenea Virgen. Fue mandado construir por Pericles, el instaurador de la democracia ateniense, como parte de la reconstrucción de la Acrópolis de Atenas tras el saqueo llevado a cabo por los persas durante las Guerras Médicas. Sus arquitectos fueron Ictinos y Kalícrates, quienes lo erigieron entre -447 y -438; su decoración corrió a cargo de Fidias y su taller, que adornaron el templo con frontones alusivos a la vida de Atenea y las metopas con escenas referidas al triunfo de la razón sobre el caos (amazonomaquia, gigantomaquia, centauromaquia y la Guerra de Troya). El interior de la cella está recorrido por el célebre friso de las Panateneas, de inspiración jónica en alusión a la pretendida fundación de la ciudad por aquéllos como signo identitario frente al resto de polis continentales.
El Partenón está considerado como el paradigma de la arquitectura de la antigüedad por su equilibrio, armonía y perfección, que coinciden con el prototipo de belleza clásico, basado en la proporcionalidad matemática asociada al hombre y la naturaleza. Para conseguirlo se emplearon correcciones ópticas en algunos de sus elementos, que intentaban superar las imperfecciones de la retina humana y alcanzar el modelo ideal de belleza. De forma probablemente intuitiva las relaciones entre las distintas partes del edificio responden a la fracción 4:9, el número áureo que estudiase por vez primera Euclides a principios del siglo III aC. y que buscase Platón como ideal de la divina proporción. 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Comentario Evau: TEATRO DE EPIDAURO.


La imagen que comentamos es una obra arquitectónica para espectáculos, realizada en piedra y con elementos adintelados,  perteneciente a la época clásica griega que se desarrolla en toda la Hélade durante los siglos V y IV antes de Cristo.

Se trata concretamente de un teatro, uno de los edificios civiles más representativos de la antigua Grecia. Responde a una tipología característica que se repite casi invariablemente en todas las polis. Consta de tres partes esenciales:
-          La orchestra, espacio plano y circular donde canta y baila el coro y en el cual se situaba originalmente el altar consagrado Dionisio (thymile). Su forma condiciona todo el recinto.
-          La cávea (theatron, koilon o gradería) es el espacio destinado al público, de planta ultrasemicircular que rodea gran parte de la orchestra.
-          Finalmente la escena o skené. Este elemento fue añadiéndose a los teatros a medida que las representaciones se hacían más complejas. En un primer momento se encontraba  a nivel de tierra y más tarde se hizo sobreelevado con la finalidad de que los actores pudiesen cambiarse sin alterar la representación que se hacía en una parte anterior llamada proskenion.

Puesto que el teatro como género literario es creación griega, también lo es el edificio destinado a su representación con estas características. Su génesis se encuentra en el hecho de que la tragedia era para los griegos la principal manifestación literaria que, a su vez, impregnaba gran parte de su vida cotidiana. Por ello, los certámenes literarios cobraron gran relevancia celebrándose en vaguadas y hondonadas entre varias colinas. Pero el crecimiento de las polis y las nuevas necesidades de las representaciones conllevaron la creación de un edificio apto para ello que, sin embargo, conservaba analogías con este origen (por ejemplo, el aprovechamiento del desnivel en las laderas de las colinas para crear la cávea). La escena no tiene aún la importancia que cobrará en el mundo romano, y en ella se emplean decoraciones giratorias en forma de prismas triangulares; además, en el centro de la orquestra se hallaba el altar de Dionisos, en cuyo honor se celebra la representación.
Se trata del teatro de Epidauro, localidad que albergaba el célebre santuario dedicado a Asclepio (dios de la medicina), el mejor conservado del mundo griego. El edificio podía albergar hasta 14.300 espectadores. Está inspirado en el teatro de Dionisio en Atenas al que supera por su visibilidad y su acústica, además de por la perfecta simetría de sus líneas. El historiador griego Pausanias (s. II dC.) lo consideraba obra de Policleto el Joven, realizada hacia el año 320 aC., y afirmaba de él que era “especialmente digno de ver”.


Junto al teatro, serán otros los edificios de carácter civil que también cobren importancia a partir del siglo IV, curiosamente coincidiendo con el declive del clasicismo, aunque quizá sea éste el que más trascendencia tuvo para la vida griega y posteriormente por su enorme influencia en Roma.

Ficha Técnica: 
Manifestación artística: Arquitectura para espectáculos.
Obra: Teatro de Epidauro.
Estilo: Arte griego.
Periodo: Clásico.
Cronología: -320 aprox.
Situación: Peloponeso, Grecia.